¿Cómo cuidarnos?

Doulas

Con cada nacimiento se celebra la vida. Quisimos sumar este concepto a la presente edición, en la que festejamos 20 años de DIA en el país.

Doulas

Esas cálidas amigas del parto

Con cada nacimiento se celebra la vida. Quisimos sumar este concepto a la presente edición, en la que festejamos 20 años de DIA en el país.

Una doula es una mujer que acompaña y brinda apoyo emocional a otra antes y durante el embarazo, el parto o el posparto. No es una profesional de la medicina ni realiza tareas clínicas como verificar la dilatación o hacer un monitoreo del bebé. Pero le brinda a la mujer recursos corporales para manejarse con más soltura durante el embarazo, o incluso información sobre los procesos que va a transitar.

También puede describir los distintos tipos de parto, para que la futura mamá y su pareja puedan elegir cómo les gustaría que su hijo llegue al mundo. Desde el afecto y la humildad, busca ayudar y aconsejar a la flamante mamá para que esta pueda conectarse con su bebé y logre tomar conciencia de la magnitud y lo sublime que es ese acontecimiento.

¿POR QUÉ SE LLAMA DOULA?

La palabra doula deriva del griego y significa “esclava” o “sirvienta de otra mujer”. en sus orígenes, tenía una connotación negativa, por eso muchos prefieren utilizar el concepto “asistente del parto”.

El término doula fue utilizado por primera vez en 1969 por la antropóloga estadounidense dana raphael. lo hizo para referirse a un grupo de mujeres filipinas que ayudaban a las madres novatas a cuidar al recién nacido y que las instruían también en el proceso de lactancia. ella fue una entusiasta promotora de las cuidadoras no médicas como acompañantes de las madres durante y después del parto.

En 1993, los médicos estadounidenses klaus y kennel llevaron a cabo un estudio basado en la tasa de partos, en un hospital público de guatemala. allí se registraban unos 60 nacimientos al día, muchos de los cuales eran por cesárea. En busca de reducir el porcentaje de cesáreas, hicieron un experimento: dejaron que un grupo de parturientas fueran acompañadas por otras mujeres durante el momento de dar a luz. El otro grupo transitó el proceso de parto únicamente junto al equipo médico y auxiliar.

Se comprobó que entre las mujeres del primer grupo se requirieron menos intervenciones y hubo un mayor porcentaje de partos naturales. Y se llegó a la conclusión de que la compañía de otras mujeres en el parto producía un efecto positivo para la mamá. Fueron estos médicos los responsables de elegir el nombre de doula para las mujeres acompañantes.

 

¿POR QUÉ CONTRATAR UNA DOULA?

Paula es economista y empleada en un banco. Desde que nació su hijo, hace un año, trabaja desde su casa tres veces por semana, y esos días disfruta especialmente del tiempo que pasa con su bebé. Pero admite que durante el embarazo estuvo tan ocupada con los clientes y los resúmenes de cuenta que no logró conectarse con la maternidad. Siempre fue una profesional muy responsable y comprometida con su trabajo, y confi esa con cierto pudor que transitó por la etapa de gestación de su hijo como si nada diferente estuviera pasando en su cuerpo y en su vida.

Tres semanas antes del parto, visitó un centro de preparación para la maternidad y yoga para embarazadas ¡y recién ahí tomó conciencia de la maravillosa etapa que estaba transitando! A pocos días del alumbramiento, se sintió una mamá en potencia por primera vez. Hoy está totalmente decidida a repetir la experiencia en este lugar desde las semanas iniciales de su próximo embarazo. Esta vez quiere disfrutar lo máximo posible de todo lo que implica la maternidad.

Paula relata que no la pasó muy bien cuando empezó a amamantar, porque tenía los pechos muy hinchados y le dolían mucho. Una amiga le dijo que tratara de bajar la infl amación con una bolsa con hielo, otra le sugirió con almohaditas de semillas tibias, su suegra le indicó que lo mejor era hacerse masajes bajo la ducha, con agua bien caliente. Los consejos variaban y el dolor no cedía, y hoy no se puede olvidar de cuánto sufrió. Este episodio, y otros tantos que tuvo que atravesar por falta de información, afi anzan su decisión de que una mujer con experiencia la ayude a atravesar esta etapa tan especial. No solo por el aspecto emocional que mencionó, sino también para tener un lugar donde aclarar todas sus dudas y temores.

 

UNA PANZA LLENA DE DUDAS

Verónica Macri es la directora del centro de preparación para la maternidad que lleva su nombre. es psicopedagoga, doula y está especializada en preparación pre y posnatal, yoga para embarazadas, psicoprofi laxis obstétrica y otras disciplinas relacionadas con el parto y la maternidad.

Según explicó a expertas, muchas mujeres llegan a su primera visita a la partera en la semana 30 de embarazo. pero antes de ese momento seguramente transitaron por situaciones de dudas o miedo, muchas veces sin poder conseguir una respuesta tranquilizadora. por eso, es importante que la embarazada cuente con el apoyo de otra mujer que la contenga, la informe y la ayude a transitar por ese evento tan especial.

En el caso de “vero”, tal como la conocen todos, esta tarea la realiza en grupos a los que acuden entre diez y quince embarazadas a partir de la semana doce de gestación. si alguna de sus alumnas desea un contacto más profundo y sensorial, entonces la vincula con alguna de las doulas que trabajan en su equipo.

 

LA OTRA CARA

Muchas veces se restringe el acceso de la doula a la sala de partos, o se le da a elegir a la parturienta si quiere que ésta ingrese en lugar de su pareja. Esto ocurre porque la actividad no está regulada por los protocolos médicos y queda relegada a un segundo plano. Lo que sucede es que en ocasiones se desacredita el rol de la acompañante emocional durante el parto. Y aunque la Organización Mundial de la Salud no menciona directamente a las doulas, recomienda que el cuidado perinatal sea multidisciplinario.

 

RESIGNIFICAR LA COMPAÑÍA FEMENINA

Hay muchas mujeres que desean ofrecer apoyo emocional a sus pares durante el embarazo, el parto y el puerperio. Desde la fundación Creavida, Claudia Zamora explica que 20 años hace años buscan resignifi car el arte de acompañar, renovando la tradición del apoyo femenino en el nacimiento. En el caso de esta institución, lo hacen en distintos espacios privados y también en el hospital público. Y en lugar de usar el término doulas, prefi eren llamarlo “mujeres que acompañan a mujeres en el parto”.

En este proceso artesanal de acompañamiento, se pone en práctica la capacidad de escucha, la empatía y algunos conocimientos teóricos como la fisiología del parto y el dolor, y la sensorialidad de los bebés durante la gestación y luego del nacimiento.

 

DOULAS POR EL MUNDO

María Klix es argentina, pero vive en San Francisco, donde se preparó para ser doula. En su trabajo, busca dar apoyo emocional y físico a la futura mamá y su pareja, y también le brinda información para que pueda armar su plan de parto, pero no aconseja sobre temas médicos.

Ella explica que hay dos tipos de doulas: las que actúan antes y durante el parto, y las que lo hacen luego del nacimiento del bebé. Estas últimas son muy requeridas por mamás que no tienen familiares o amigos que puedan acompañarlas o ayudarlas con las primeras tareas cuando llegan a casa con el recién nacido. En este caso, el trabajo de las doulas es muy valioso, porque se encargan del estado emocional de la mamá, y eventualmente pueden ayudarlas con tareas sencillas de la casa. Pueden incluso hacer alguna compra o preparar una comida rica en nutrientes para ayudar a que la mujer tenga una buena recuperación física y esté fuerte para amamantar al bebé.

“Es muy importante que estén atentas a que la mamá no esté triste o se sienta sola, ya que ayuda muchísimo a prevenir una posible depresión posparto”, señala esta doula argentina. En su trabajo como voluntaria en el Hospital General de San Francisco, tomó conciencia de que son muchas las mamás con necesidades. “Algunas están solas, otras en situación de calle, muchas son inmigrantes. En el punto que ingresan al hospital ya no se les da información, pero sí apoyo emocional y físico, masajes, caminatas, compañía. A veces solo les sostenés la mano y les hacés saber que estás ahí para acompañarlas en el proceso. Algunas te piden rezar, que les des algunas palabras de aliento o que sostengas sus piernas al momento de pujar”.

María celebra que hoy haya una revalorización del parto respetado, que implica, desde su labor, ayudar a la mujer a tener confianza en sí misma, para que tenga conciencia plena de que su cuerpo es capaz y está preparado para parir. “Ser doula es un privilegio para mí. Poder acompañar y empoderar a una mamá en un momento tan importante de su vida, y la de su familia, es realmente una bendición”, concluye emocionada.

 

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