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Alimentación

Expertos aseguran que, si comés bien, tu piel tendrá más vida y será más tersa.

Alimentación

La mejor amiga de tu piel

Expertos aseguran que, si comés bien, tu piel tendrá más vida y será más tersa.

Está claro que los sabios de la antigüedad sabían que la alimentación puede ser nuestra mejor aliada para estar sanos. Ya lo afirmaba Hipócrates con su famosa cita: “Que el alimento sea tu medicina, y que la medicina sea tu alimento”. El filósofo y antropólogo alemán Ludwig Feuerbach enunció la frase “Somos lo que comemos” en un escrito de 1850 sobre la enseñanza en la alimentación, y aconsejaba dar mejor calidad de alimentos a la población en lugar de tantos discursos sobre el pecado, ya que “el hombre es lo que come”.

Si bien la industria hoy ofrece una gran variedad de cremas para cuidar la piel, se sabe que su belleza empieza desde adentro. Las células del cuerpo se están renovando permanentemente, por eso, es necesario contar con nutrientes esenciales para favorecer el desarrollo celular. Esto se puede lograr con una dieta balanceada que aporte al organismo todos los nutrientes vitales que necesita la piel para lucir tersa y sana.

Las arrugas y marcas de expresión son inevitables con el paso de los años, pero se pueden retrasar limitando o evitando la exposición al sol. También, reemplazando los jabones abrasivos por otros neutros o suaves, dejando de lado el uso de sustancias químicas sobre la piel y eligiendo una alimentación balanceada.

Las dietas relámpago para adelgazar rápidamente o las dietas “yo-yo” –que implican subir y bajar de peso en forma intermitente− también pueden afectar al órgano más extenso del cuerpo humano, la piel, ya que suelen causar flacidez, arrugas y marcas. Una alimentación baja en nutrientes esenciales se refleja en ella, por eso, lo ideal es diseñar un plan completo y saludable con un especialista.

Una dieta de belleza

Para llevar una dieta que se note en la piel, hay que aumentar el consumo de frutas y verduras ricas en antioxidantes e incorporar las grasas saludables presentes en la palta, los frutos secos y los pescados de aguas profundas, como el atún. También es fundamental tomar abundante líquido, entre seis y ocho vasos al día, preferentemente de agua o bebidas no azucaradas, ya que la piel necesita humedad para mantenerse fl exible. Una buena alimentación, que incluya cinco porciones diarias de frutas y verduras, ayuda a proteger la piel del daño causado por los radicales libres.

Qué son los radicales libres

El humo, la polución, los rayos ultravioleta, los aditivos químicos de los alimentos y el consumo de grasas trans propician la producción de radicales libres. Estos verdaderos villanos recorren nuestro cuerpo y afectan la regeneración celular.

Cuando se adueñan del colágeno de la piel, aceleran el proceso de envejecimiento, ya que, al restarle elasticidad, esta adquiere un aspecto más seco, arrugado, como sin vida. Para retrasar el envejecimiento y la degeneración celular de nuestro organismo, la solución mágica y simple es el consumo de antioxidantes.

Qué son los antioxidantes

Son sustancias químicas que ayudan a detener o retrasar el daño causado en las células por los radicales libres. Nuestro organismo produce algunos antioxidantes, pero es necesario reforzarlos con el aporte de alimentos y vitaminas presentes en las frutas y verduras de diferentes colores, los granos integrales, las semillas y los frutos secos. Los antioxidantes comunes incluyen vitaminas A, C y E, betacaroteno, licopeno, luteína, zinc y selenio.

Dónde encontrarlos

Vitamina A: frutas y verduras de color naranja y amarillo, como la calabaza y la zanahoria. Brócoli, espinaca y otras verduras de hoja verde. Leche, huevos, carne de vaca y de ave.

Vitamina C: brócoli, arándanos, tomate, morrón, kiwi, naranja, pomelo, frutillas, batata, pasas de uva.

Vitamina E: aceites vegetales, almendras, semillas de girasol, germen de trigo, margarina, cereales.

Betacaroteno: arvejas, batata, brócoli, calabaza, damasco, espárragos, espinaca, kiwi, mandarina, melón, zanahoria, tomate. Licopeno: sandía, pomelo rosado, tomate, damasco.

Luteína: brócoli, espinaca, morrón anaranjado, kiwi, uvas, naranja, zapallitos, zapallo.

Zinc: pescado, crustáceos, carnes magras, granos enteros, frutos secos, semillas.

Selenio: nueces de Pará o de Brasil, mariscos, palta, semillas de girasol, aceite de maíz, carne de vaca y de ave, huevos, lácteos, cereales.

Suplementos dietéticos

Hay personas que recurren a suplementos vitamínicos para obtener los nutrientes esenciales que necesita el organismo. Pero deben tener en cuenta que estos no pueden reemplazar a la variedad de alimentos que incluye una dieta saludable. Dichos suplementos deben ser consumidos con supervisión médica, en especial cuando se trata de mujeres embarazadas o en período de lactancia, niños y adultos mayores.

Resultados a la vista

Con estos cambios en la dieta, ya se van a notar los resultados. No es algo milagroso que se da de un día para el otro, ya que la piel necesita unas seis semanas para regenerarse. Pero los beneficios serán visibles en poco tiempo, con una piel mucho más sana, elástica, luminosa y rejuvenecida.

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