¿Cómo cuidarnos?

Para un buen dormir

Descansar por la noche y acceder a un sueño reparador es tan importante como una buena alimentación y la práctica de ejercicio físico. Se sabe que, gracias al buen dormir, el cuerpo recupera fuerzas y se prepara para cumplir con las exigencias del día a día; y que también así se controlan el estrés y el estado anímico.

Pero ¿qué significa dormir bien? “Es una combinación de dos condiciones fundamentales: la calidad y la cantidad del sueño. Para que sea de calidad, debe ser continuado y es necesario que se alcancen las etapas profundas. Tampoco debe estar interrumpido por apneas de sueño –interrupciones en la respiración– o cuadros como el de piernas inquietas (un trastorno de tipo neurológico que afecta la calidad del sueño, en el que se experimentan sensaciones desagradables en las piernas)”, explica el doctor Alejandro R. Ferrero, especialista en neurología y director general del Instituto Ferrero de Neurología y Sueño.

Entonces, la principal conclusión es que no se puede estar bien durante el día si no pudimos dormir bien de noche. Además, algo a tener en cuenta es que no se puede generar un stock de sueño y luego no dormir. “Del mismo modo, si vamos acumulando una ‘deuda’ de sueño por dormir poco, no se puede recuperar en dos días durmiendo veinte horas. Cada día requiere el sueño de ese día”, agrega Ferrero.

REQUISITOS IMPORTANTES

Es esencial entender que dormir no es solamente cerrar los ojos y apoyar la cabeza en la almohada. Durante el descanso, nuestro organismo se ocupa de otras tareas, como fijar la memoria, regular las hormonas, mantener la salud cardiovascular, regenerar las células, estimular el sistema inmunológico, depurar sustancias tóxicas y templar las emociones.

Para dormir bien, se recomienda la adopción de buenos hábitos de sueño. Algunos requisitos son:

• Controlar el ambiente para que sea oscuro, silencioso y fresco. Una temperatura ambiente de 24 grados resulta satisfactoria.

• Tampoco debemos tener televisores, computadoras y celulares en la habitación.

• Tener un buen colchón, almohadas confortables y sábanas limpias también ayuda.

• Evitar las comidas pesadas durante la noche, así como las bebidas con alcohol y la cafeína.

• Ser ordenados con los horarios, levantarse y acostarse siempre a la misma hora es también un hábito saludable.

• El ejercicio físico moderado es un buen aliado del sueño.

CUÁNTO DORMIR

A mis hijos los acuesto a las 8. Ellos necesitan dormir más porque están creciendo. A mí me encantaría poder dormirme a esa hora, pero me acostumbré a dormir seis horas por día y aunque me acueste temprano ya no me duermo”, cuenta María Rosa Molinari. Hay quienes dicen que se necesitan ocho horas de sueño, mientras que otros rumores aseguran que cuanto más, mejor. “El promedio sólidamente establecido de horas de sueño ronda las ocho horas. Sin embargo, para algunas personas, seis o siete horas es suficiente, mientras que otras deben dormir nueve o diez”, sostiene Ferrero.

Es necesario aclarar que la necesidad de sueño no es igual en todas las etapas de la vida:

• Los recién nacidos duermen unas 20 horas diarias.
• Los niños necesitan doce horas de descanso.
• Los adolescentes, entre nueve y diez.
• Los adultos, ocho; y los mayores, entre cinco y seis.

Esto es lo que se recomienda para la noche. ¿Y qué pasa con la siesta? “De chico me acostumbraron a dormir la siesta y confieso que me encanta. Almuerzo y, siempre que mi trabajo me lo permite, me recuesto media hora. Cada vez que lo hago me levanto renovado, y cuando la salteo me cuesta llegar al final del día”, relata Rubén Mercader. Entonces… ¿es buena o mala la siesta? “La siesta es una excelente costumbre si dura entre 20 y 40 minutos. Superado ese tiempo puede traer inconvenientes”, dice Ferrero. Es que la siesta prolongada puede acarrear dolores de cabeza, insomnio y acentuar problemas gástricos como el reflujo.

“No poder dormir el tiempo suficiente es feo, yo lo viví hace unos años. Me sentía cansado, malhumorado y me olvidaba de las cosas que tenía que hacer. Dormía menos de seis horas por día y me levantaba todo el tiempo. Cuando me acostaba tardaba mucho en conciliar el sueño. Estuve así un mes y decidí hacer un tratamiento”, cuenta Alberto González.

Al respecto, Ferrero asegura: “Cansancio, desgano, somnolencia, cambios de humor, torpeza, fallas en la capacidad de prestar atención son algunas consecuencias típicas de estar mal dormido”. Es muy importante estudiar estos casos para encontrar la solución. Algunas personas roncan, y un tercio de estos individuos sufren apneas de sueño. “Las apneas de sueño producen daño cardiovascular, pero se corrigen fácilmente y se confirman con la polisomnografía”, agrega el especialista.

Otro problema frecuente entre los que tienen dificultades para lograr el buen dormir es el insomnio; es decir, la dificultad para iniciar o mantener el sueño, lo que repercute en su calidad y cantidad. Se cree que un 30 por ciento de la población presenta este problema.

La buena noticia es que todos estos problemas del sueño se pueden solucionar con sus respectivos tratamientos, y así tornar la vida más placentera. Por eso es importante acudir a la consulta cuando se presentan los síntomas.

 

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